Mundo ficciónIniciar sesiónNo supo qué lo despertó.
Se agitó saliendo de un sueño imposible de recordar y quiso cambiar de posición para tenderse de espaldas, porque se había dormido de lado, enfrentando la pantalla ahora oscura de la computadora. La voz que sonó junto a su oído estuvo a punto de matarlo del susto.
—No te muevas.
Atinó a obedecer, agradeciendo que su mente reconociera la voz de C.
—No te preocupes —susurró ella—. No puedo ver tu cara. Apenas veo la línea de tu hombro y tu ca







