La playa de Melipal. Acá había pasado mi última tarde en el lago antes de irme a Buenos Aires. Acá había vuelto, en sueños y en la vigilia, cuando necesité aprender a poner distancia interna entre nosotros. Si eras el mar, busqué refugio en mis montañas, mis bosques, mi lago. Si habías parecido ser mi futuro, busqué un pasado limpio de tu presencia.
Una tarde quieta y soleada como aquélla, como siempre. El sol resbalando por el lago hacia la cordillera, prometiendo mucha de esa luz cobriza que tanto me gusta, que realza los azules y los verdes. Y para rematarlo, un atardecer de esos que me quitan el aliento, recortando cada ángulo de ese paisaje que siempre recordaría hasta el último detalle.
Encontré a la gorda acústica panza arriba en la roca a mi lado, venida en sueños a hacerme compañía. Me la senté en el regazo para jugar un poco, la vista perdida en este horizonte abrupto y amado.
En algún momento me di cuenta que estaba tocando Lanes. Me pregunté por qué esta canción, que vos t