Tus palabras me rondaron con insistencia los dos días siguientes, esa pregunta que me dejaras en sueños. No sólo su significado, sino esa cadencia, esa poesía que solía ocultarse en mucho de lo que decías.
El miércoles por la noche me encontré en sueños en lo que parecía un bar, que me recordó las fotos que viera de tus primeras presentaciones. Si era lo de tu amigo Harry, estaba cerrado y vacío, aunque todo parecía listo para abrir en cualquier momento, a media luz, silencioso, todo limpio y en su lugar.
Descubrí mi gorda acústica paradita en una silla frente a una mesa. Me senté sobre la mesa con ella y dejé que mis dedos jugaran como tantas otras veces. No sería la primera vez que componía una canción en sueños. Así habían nacido Again y Words.
En esos casos armaba cuanto podía de la base de guitarra y la melodía de la voz, y lo repetía al tiempo que intentaba despertarme. El desafío solía ser traerme la melodía completa al mundo de la vigilia. Ya había perdido varios hits imbatibl