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Las niñas se negaron rotundamente a dejar solo a su padre, de modo que Ashley propuso preparar el almuerzo entre las tres, y pasaron la hora siguiente dejando la cocina hecha un desastre, mientras Finnegan miraba béisbol en la sala.

Stu no se demoró mucho solo en el ático. Se asomó a la cocina a ver a qué se debía tanto alboroto, logró esbozar una sonrisa cansina y fue a ducharse.

Durante la comida debatieron qué película verían después del postre, y pronto se repartían en los sillones de la sala. Las niñas se sentaron con Stu, y él notó que estaban en la misma posición en que las viera en sueños con C, en la casita de Mar del Sud: Melody sobre sus piernas, acurrucada contra su pecho, y Elizabeth apretada contra su costado del otro lado.

Volvió a llover mientras veían la película, que por la atención que Stu le prestó, tanto podía ser Buscando a Nemo como American Psycho.

Apenas terminó, lo sentaron a jugar otra vez al Monopoly, mientras Ashley ponía un p

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