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Las niñas se negaron rotundamente a dejar solo a su padre, de modo que Ashley propuso preparar el almuerzo entre las tres, y pasaron la hora siguiente dejando la cocina hecha un desastre, mientras Finnegan miraba béisbol en la sala.

Stu no se demoró mucho solo en el ático. Se asomó a la cocina a ver a qué se debía tanto alboroto, logró esbozar una sonrisa cansina y fue a ducharse.

Durante la comida debatieron qué película verían después del postre, y pronto se repartían en los s

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