Claro que estábamos nerviosos. Estábamos muertos de miedo.
Habíamos piloteado el set de la tarde y habíamos obtenido una respuesta tibia de los que se acercaran a escucharnos. Pero nada más. Lo cual nos tenía… no, me tenía aterrorizada.
Cristian había tenido la bondad de informarnos que había sesenta y cinco mil personas en el Aeródromo esa noche. Me temblaron las rodillas y tuve miedo de que me bajara la presión al escucharlo.
De pie a un costado del escenario a oscuras, tratando de ignorar lo