Capítulo 41. Realidad
La libreta de tapa dura era áspera bajo las manos de Liana. El nombre de la familia Petrov subrayado con trazo grueso no le había dado miedo, sino una punzada de pánico helado, el mismo que sentía cuando era niña y escuchaba gritos tras las puertas cerradas. El refugio ya no era seguro; era un punto de encuentro, una trampa cuidadosamente cebada.
Se sentó sobre el suelo de madera fría, pasando las páginas de la libreta, que no era un diario, sino un testamento de su madre, Elena Vespera, lleno