Capítulo 42. En manos del enemigo
Liana se movió como un fantasma a través de la densa niebla de Roccaferro. Llevaba la libreta de su madre clavada bajo el brazo como un salvoconducto de papel, su único testigo. Sabía que Petrov la vigilaba, por lo que usó la única ventaja que tenía: su desesperación.
Eligió la "ruta de la rata," el camino de servicio olvidado que serpenteaba hacia la Presa Hidroeléctrica. Sus pies descalzos sobre la tierra húmeda apenas producían sonido. El dolor físico era una distracción bienvenida de la ag