Solo pensar en esa posibilidad le provocaba un escalofrío. La situación podría volverse realmente complicada.
Marcus también entrecerró los ojos, percibiendo el giro incómodo de los acontecimientos.
—¿Qué pasa? ¿No te atreves? ¿Crees que puedes hacer lo que quieras solo porque tienes dinero? —se burló Polly con una sonrisa venenosa—. Todo se resolvería si simplemente abres su bolso.
Rubí respiró hondo. Estaba atrapada. Si se negaba, parecería culpable. Pero si el pendiente realmente estaba allí