Por alguna razón, Noah se sentía inmensamente feliz con Serena. En esos días, la gentileza de ella, su reciprocidad, su pasión y su amor lo colmaban de satisfacción. Nunca antes había experimentado tanta dicha; era como si los muchos años que pasó enamorado de Serena finalmente hubieran valido la pena.
Pensaba que Emily estaba equivocada. Nunca había visto a Serena como un sustituto de Rubí. Simplemente, tenía sentimientos especiales por Rubí porque su sonrisa le recordaba a la de Serena.
Sin embargo, justo ahora, tras escuchar a Rubí decir que estaba decepcionada de él y verla alejarse, sintió que algo muy importante se le escapaba del corazón. Un vacío profundo lo invadió. Incluso si evocaba la sonrisa de Serena, parecía incapaz de llenar ese hueco…
En el coche en marcha, Emily le preguntó a Rubí con impaciencia:
—¿Cómo te fue? ¿Qué te dijo mi hermano?
Se encontraban en el pequeño automóvil de la niñera de Marcus, preparado especialmente para Rubí. La insonorización era de primera c