Noah se quedó inmóvil por un momento. Su rostro mostraba una mezcla de desconcierto y tensión. La observó durante unos segundos antes de suspirar y decir, en voz baja:
—Estás casada. La última vez… te hice daño. Me temo que no podemos volver a lo que fuimos, ni siquiera tener la misma cercanía de antes. Así que… no tienes que advertirme nada sobre mis relaciones.
Miró hacia el auto y añadió:
—Si viniste solo a preguntarme por Serena, no hace falta seguir hablando. Regresaré; todavía tengo mucho que hacer.
Dicho eso, se dio la vuelta para volver al coche.
Rubí frunció el ceño al verlo actuar de esa manera.
¿Qué le pasaba a Noah?
Nunca la había tratado con tanta frialdad. ¿Solo intentaba evitar malentendidos por estar con Serena, o había algo más, algo más profundo y oculto?
—¿De verdad planeas pasar el resto de tu vida aquí, cultivando flores, ignorando a la familia Clarke y a tu propia familia? —preguntó Rubí, con un tono aún más duro.
Noah se detuvo. Lentamente, volvió a mirarla, est