La cautela de Eva le provocó a Rubí una punzada de tristeza. Si realmente no soy hija de la familia William... entonces Eva y Efraín son lo más parecido a unos padres que tengo.
No entendía cómo habían llegado a este punto. Antes fueron sus parientes más cercanos, y ahora... todo había cambiado.
Rubí suspiró.
—Mamá, no es tu culpa. Solo sigue con lo que hablamos antes. No trabajes demasiado y cuida tu salud.
—Lo haré —asintió Eva—. Rubí, cuando den de alta a tu papá, ven a visitarnos.
—Está bie