El día para viajar a Italia se acercaba rápidamente. Un día antes, Alexander estaba inmerso en su oficina, arreglando los asuntos pendientes para no esclavizarse con el trabajo durante el viaje. Aceleró algunos procesos y estuvo evaluando nuevas propuestas.
Brenda entró, interrumpiendo su concentración.
—Buenos días, señor Alexander. Ya he traído lo que me pidió.
Él, sin siquiera dirigirle la mirada, respondió.
—Déjalo todo sobre el escritorio y puedes salir.
Ella dejó la documentación, per