Marina se quedó junto a su marido, Adam, en la sala de espera, todavía destrozada por el shock.
—¿Será que necesitamos decirle a Valeria sobre esto? —preguntó a su marido, mirando hacia la nada—. Deberíamos avisarle a ella, incluso cuando los dos no se encuentran bien...
—Creo que sí es necesario avisarle —respondió Adam—. Después de todo, ella merece saberlo. Así que llámala y dile, o... también puedes permitirme encargarme de eso. Hablaré con los padres de Valeria para que ellos se encarguen