Alexander se levantó de aquella mesa minutos después de que Alejandro se retirara del restaurante. Salió de allí con la cabeza en alto; la máscara del control era indispensable, pero por dentro había sucedido el colapso. Sabía que no estaba en una posición fácil. Abordó su auto y condujo por las calles de la ciudad, perdido en sus propios pensamientos, tanto que casi terminó impactando con el coche de enfrente. Afortunadamente, no pasó.
Cuando llegó a casa, queriendo tomar un respiro, en realid