Los padres de Valeria, todavía inmersos en el monumental desarrollo del reencuentro, no podían contener la rabia—una marea hirviente hacia las acciones de Alexander y sus intenciones ocultas. La noticia no solo afectaba a la compañía, desmantelaba la confianza que habían depositado en una familia que creyeron honesta. Ahora se daban duramente contra una realidad completamente diferente. Se sentían profundamente indignados.
Diana, se sentía enojada consigo misma, por haber sido tan ingenua al cr