TANYA RHODES
Todo pasó tan rápido y a la vez tan lento. Desperté entre esas sábanas blancas. No había otra habitación para mí y no era necesaria. Ya me había acostumbrado a dormir a su lado, envuelta en su esencia, soñando con él, pero descubriéndome sola al abrir los ojos.
Salió del baño con una sonrisa, empujando su silla, con una toalla en la cintura, dejándome ver su torso musculoso y su piel tatuada.
En silencio nos preparamos para salir de la casa, sin olvidar todo lo que habíamos organ