NOAH THORNE
Sentado en una de las mesas más alejadas y con una botella de cerveza barata, vi a Vanessa acercarse a la mesa de apuestas. Abrieron una caja de acero, contaron una buena cantidad de billetes, la misma que le entregaron. Con un leve asentimiento Vanessa se alejó de ahí, al principio con la frente en alto y la postura de una ganadora, pero con cada paso que daba, el cansancio la aplastaba.
Atravesó una puerta, desapareciendo de mi vista, entonces me levanté de la mesa, dejé un par d