VANESSA GARDNER
Decir que salí furiosa de la habitación se quedaba corto. Tenía el pecho lleno de rabia, tanta que sentía que iba a vomitarla. Al principio caminé de un lado a otro, peinando mi cabello hacia atrás, intentando pensar, entonces, como si la vida me dijera: Toma, disfruta, mis ojos se encontraron con Noah y su padre, en medio del pasillo, hablando, y junto a ellos una chica rubia de ojos verdes que parecía angustiada mientras se aferraba al brazo de Noah.
Con eso fue suficiente pa