NOAH THORNE
Las vi llegar entre risas y jugueteos. Cuando se detuvieron en la entrada. Vanessa me veía con cautela y con un beso en la mejilla despidió a Tanya que corrió hacia mí, pensativa.
—¿Qué ocurre? —pregunté entornando los ojos.
—Nada, todo bien —contestó nerviosa y encogiéndose de hombros.
—Anda, dile a tu amiga que le podemos dar un aventón a su casa —dije resoplando, preparándome mentalmente para soportar a esa mujer odiosa por los siguientes minutos.
—¡Vane! —gritó Tanya sacudie