TANYA RHODES
—Eres rara —sentenció la chica con los brazos cruzados y esa actitud de sentirse mejor que todos—. ¿Dónde te metes todo el día? No te veo estudiando en la biblioteca ni tampoco yendo a las fiestas de la facultad. ¿En qué hoyo patético te escondes?
—Mi hermano dice que una vez la vio en ese bar de mala muerte donde hay prostitutas y peleas en jaula —agregó una de las chicas, como quien cuenta un secreto que quiere que todos escuchen.
—¡Qué lindo! Bien dicen que Dios las hace y uste