TANYA RHODES
—¿Has escuchado la frase de: mi cuerpo, mi decisión? Bueno, es mi bebé, es mi decisión. No te estoy pidiendo que respondas por él. Enfócate en tus cosas, en tu carrera, y yo me enfocaré en él. Descuida, puedes renunciar a él. —Me levanté de la cama, indignada, y me dirigí a la puerta.
—Tanya, un niño tampoco te conviene. ¿Sabes lo difícil que será estudiar y ser madre al mismo tiempo? —preguntó detrás de mí, mientras yo lo ignoraba.
—Apuesto a que será difícil, pero si otras lo h