Mundo de ficçãoIniciar sessãoTANYA RHODES
—¿Cómo qué no? —pregunté sorprendida en la recepción del hospital.
—Lo siento, pero no está en la lista de visitantes de la señora Sinclair —dijo la recepcionista apenada mientras mi corazón se hacía pequeño. ¿Mi madre me había prohibido visitarla? ¿Después de que yo pagué todo? ¡Bueno! ¡Yo no, el señor Viggo!
Y aún quedab







