TANYA RHODES
«…mi pequeña, mi bebita consentida de mi corazón, espero que el fideicomiso te ayude a lograr tus sueños. Es lo último que puedo hacer por ti, como acto de amor incondicional. Aprovéchalo y busca tu felicidad. Ahora entiendo que la vida es muy corta como para tomarse los problemas en serio.
Y hablando de problemas, he decidido mandarte un ángel disfrazado de demonio para que te ayude siempre que lo necesites. Él cuidará de ti. Se llama Viggo Thorne, no lo conoces, pero es mi mejor