NOAH THORNE
—¿Quién? —pregunté tomando su rostro con mis guantes llenos de la sangre de sus amigas.
—No te diré… No lo haré si terminaré igual —respondió con miedo, pero algo de esperanza, pensando que tenía una llave mágica que la sacaría sana y salva de aquí—. Prometo que no diré nada. Prometo que nadie sabrá lo que pasó aquí. Solo déjame ir y te diré su nombre y jamás volverás a saber de mí.
Entorné los ojos y suspiré con calma. Me bajé el cubrebocas y con aspecto cansado acepté su trato: