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Capítulo 21 : Valeria Russo

Regresamos al salón y, aunque intenté concentrarme en las personas que nos rodeaban, mi mente seguía atrapada en aquella conversación.

Los Moretti.

Había algo en ese apellido que hacía cambiar por completo a Lorenzo.

Y yo necesitaba saber qué era.

—Isabella.

—¿Sí?

Caminé a su lado, procurando mantener una expresión tranquila.

—¿Quiénes son los Moretti?

Su reacción fue inmediata.

Me miró de reojo y después volvió la vista hacia el frente.

—No empieces.

—¿Qué?

—A preguntarme lo mismo que intentabas preguntarle a Lorenzo.

—Porque ninguno de los dos quiere responderme.

—Quizás por algo será.

—Eso no es una respuesta.

—Es la única que vas a recibir.

Iba a insistir cuando una voz femenina nos hizo detenernos.

—Isabella.

Ella giró el rostro.

Una mujer se acercaba hacia nosotras.

Lo primero que pensé al verla fue que era hermosa.

Tenía el cabello castaño oscuro, largo y perfectamente arreglado, cayendo en suaves ondas sobre sus hombros. Su piel clara resaltaba sus facciones delicadas y definidas, mientras unos ojos color avellana observaban el salón con una seguridad que parecía natural en ella.

Era alta, delgada y elegante.

—Valeria —respondió Isabella.

Su saludo fue seco.

Distante.

Nada parecido al tono cercano que había utilizado conmigo durante toda la noche.

La mujer pareció notarlo, aunque no permitió que aquello afectara su sonrisa.

—Ha pasado tiempo.

—Sí.

Un silencio incómodo se instaló entre ambas.

Yo permanecí en silencio, esperando que alguna de las dos dijera algo más.

Valeria terminó desviando la mirada hacia mí.

Sus ojos me recorrieron de arriba abajo durante apenas un segundo antes de volver a mi rostro.

—¿Quién es ella?

Isabella ni siquiera dudó.

—Sophie. La nueva pareja de Lorenzo.

Mis ojos se abrieron abruptamente.

—¿Qué?

Valeria se quedó completamente quieta.

Por primera vez, aquella seguridad desapareció de su expresión.

—¿La... nueva pareja de Lorenzo?

—Eso dije.

La miré sin saber qué pensar.

No sabía quién era aquella mujer, pero por la reacción que había tenido al escuchar el nombre de Lorenzo y la forma en que Isabella acababa de presentarme, algo me decía que acababa de entrar en una conversación de la que desconocía por completo el contexto.

Valeria recuperó rápidamente la compostura.

Sus labios se curvaron en una sonrisa pequeña, aunque esta vez me pareció menos genuina.

—Mucho gusto, Sophie.

—Igualmente.

—No sabía que Lorenzo estaba saliendo con alguien.

Sentí que mis ojos volvían a abrirse.

—Tenemos que irnos —intervino Isabella.

La miré sorprendida.

—Mamá nos está esperando.

Valeria soltó una pequeña risa.

—No sabía que ahora tenías tanta prisa por evitarme.

Isabella la observó con frialdad.

—No estoy evitando a nadie.

—Claro.

La tensión entre ambas era evidente.

Yo alterné la mirada de una a otra, sin entender absolutamente nada.

—¿Ustedes se conocen desde hace mucho?

Valeria fue quien respondió.

—Desde hace bastante.

Isabella no pareció muy contenta con la respuesta.

—Valeria...

—¿Qué? Solo respondí a su pregunta.

—Y ya está.

Valeria volvió a mirarme.

Esta vez su expresión parecía más curiosa que sorprendida.

—¿Cuánto tiempo llevan juntos?

Me quedé en silencio.

No sabía qué responder.

—Llevan poco —respondió Isabella por mí.

La miré inmediatamente.

—Isabella.

Ella se encogió de hombros.

—¿Qué?

Valeria pareció notar mi incomodidad.

—Entiendo.

No supe por qué, pero aquella simple palabra me hizo sentir todavía más incómoda.

—Fue un placer conocerte —dijo.

—Igualmente.

Isabella tomó mi brazo.

—Nos vemos, Valeria.

—Espero que sí.

El tono de Valeria hizo que Isabella se detuviera por una fracción de segundo.

Pero no respondió.Simplemente continuó caminando conmigo.

Esperé hasta que estuvimos lo suficientemente lejos para hablar.

—¿Qué demonios fue eso?

—¿Qué cosa?

—Todo.

Isabella soltó una risita.

—Tendrás que ser más específica.

—La mujer.

—¿Valeria?

—Sí, Valeria.

—¿Qué pasa con ella?

—¿Quién es?

Isabella me miró de reojo.

—Una mujer.

—Isabella...

—Sophie...

—No estoy jugando.

Ella suspiró.

—Ya lo sé.

—Entonces dime quién es.

Isabella guardó silencio durante unos segundos.

Finalmente, respondió:

—Es la ex de Lorenzo.

Mis pasos se detuvieron.

—¿Qué?

Isabella siguió caminando unos pasos antes de darse cuenta de que me había quedado atrás.

Se giró.

—Sophie.

—¿La ex de Lorenzo?

—Sí.

La miré todavía procesando aquella información.

Volví a pensar en Valeria.

En su vestido, en la seguridad con la que se movía. En la manera en que había mirado a Isabella y sobre todo, en la expresión que puso cuando descubrió que yo estaba con Lorenzo.

—¿Ellos estuvieron juntos mucho tiempo?

—No voy a responderte eso.

—¿Por qué?

—Porque no me corresponde contar su historia.

—Pero tú la conoces.

—Claro que la conozco. Es mi hermano.

—Entonces sabes qué pasó entre ellos.

—Sophie...

—Solo quiero saberlo.

Isabella negó con la cabeza.

—No.

—¿No?

—No voy a hablarte de la relación de Lorenzo con Valeria.

—¿Por qué todo el mundo se niega a responderme cuando pregunto algo?

—Porque haces demasiadas preguntas.

—¡Porque nadie me cuenta nada!

Isabella sonrió.

—Ahora entiendes cómo se siente estar cerca de mi familia.

—Es desesperante.

—Bienvenida a los De Luca.

Resoplé.

—No tiene gracia.

—Para mí sí.

Continuamos caminando hacia nuestra mesa.

Intenté dejar el asunto atrás, pero no pude.

Valeria había sido la pareja de Lorenzo.La mujer que había estado con él antes de mí.

Y aunque no quería admitirlo, aquella información había conseguido instalar una pequeña incomodidad en mi pecho.

No era celos o al menos eso quería creer.

Solo era curiosidad.Eso era todo.

Cuando finalmente llegamos a la mesa, Bianca levantó la mirada hacia nosotras.

—Por fin.

—Nos entretuvimos un momento —respondió Isabella.

Sonreí a modo de disculpa y tomé asiento.

Noah estaba junto a su abuela, entretenido con algo que ella le mostraba mientras hablaban.

Me incliné hacia él.

—¿Todo bien, cariño?

—Sí.

Le acaricié suavemente el cabello antes de acomodarme.

Fue entonces cuando miré alrededor.

Algo no encajaba.

La silla de Matteo estaba vacía, también la de su padre  y Lorenzo tampoco estaba allí.

Fruncí el ceño.

—¿Y los demás?

Isabella tomó asiento a mi lado.

—Están hablando con papá.

Recordé inmediatamente lo que había dicho en el balcón.

Los Moretti.

Mi mirada se dirigió hacia Isabella.Ella pareció comprender exactamente lo que estaba pensando.

—Ni lo intentes —murmuró.

—No he dicho nada.

—Tu cara sí.

—Solo quiero saber qué está pasando.

—Y yo sigo sin poder decírtelo.

Suspiré y me recosté contra el respaldo.

Perfecto.

Primero había descubierto que Lorenzo tenía una ex que parecía haber aparecido de la nada.

Ahora los hombres de su familia estaban reunidos en algún lugar hablando sobre los Moretti.

Y, de alguna manera, yo era la única persona en aquella mesa que parecía no entender absolutamente nada.

Miré hacia el salón una vez más.No podía ver a Lorenzo por ninguna parte.

Y no sabía por qué, pero empecé a tener la sensación de que aquella noche todavía estaba lejos de terminar...

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