Capítulo 25 Recuperado
En la habitación de Daniela, el silencio reinaba. Ariana seguía sentada en el sillón junto a la cama, con la luz tenue de una lámpara de noche, bañando su rostro cansado.
De pronto, su teléfono comenzó a vibrar sobre la mesilla. La pantalla se iluminó con el nombre que la hacía molestar: Eduardo Winter.
Ariana miró fijamente la pantalla, pero no atendió. No apretó el botón de rechazar; simplemente lo ignoró, dejando que el silencio volviera a la habitación cuando aquel hombre odioso finalmente dejó de llamar. Segundos después, el teléfono volvió a cobrar vida. Ariana suspiró, dispuesta a apagarlo, pero esta vez el número en la pantalla era desconocido. Con el corazón latiéndole en la garganta y temiendo alguna noticia médica de urgencia, respondió.
— ¿Diga?
—Te fuiste —acusó una vocecita infantil, cargada de un reproche que le partió el alma.
Ariana exhaló el aire que contenía, sintiendo una mezcla de alivio y ternura. —Sofía… deberías estar durmiendo. Es muy tar