Capítulo 26 El momento de la verdad
A la mañana siguiente del encuentro amoroso entre Leonidas y Talina, el sol se filtraba de forma agresiva a través de los ventanales de la suite, pero Leónidas ya estaba despierto. Se sentía pesado, con esa amargura en la boca que no dejaba el brandy, sino la culpa.
Talina dormía a su lado, con una sonrisa de satisfacción que a él le resultaba casi ajena.
Se levantó sin hacer ruido, salió de la habitación y se refugió en el salón de la suite. Necesitaba saber