Capítulo 52 Oculta detrás de un disfraz
Se sintió de nuevo como aquel niño que vivía en las calles, limpiando ventanillas de automóviles en los semáforos, mostrando a los turistas cómo colarse en las filas de los museos y sobreviviendo como podía; incluso simulo accidentes al lanzarse frente a los vehículos de gente rica, como le pasó con el viejo Celis, teniendo como única compañía a Graciela.
De pronto, experimentó esa extraña sensación de rabia e injusticia al recordar aquellos días desesperados, después de huir del orfanato, cuando tuvo la necesidad de cuidar de sí mismo y de Graciela.
Lo irónico era que él no era un huérfano como los demás niños. Sus padres tenían primos y otros familiares, pero ninguno quiso hacerse cargo de él. Fue rechazado sin ninguna misericordia.
Salió rápidamente al jardín, deseando acabar con aquel retrato familiar.
Sabía que era un egoísta, ¿acaso no era eso lo que siempre había querido? Ver a los niños felices, de ser posible sin que él tuviera nada que