Capítulo 41 Sin noche de bodas
El dedo de Leónidas seguía señalándola, como una acusación silenciosa y cargada de veneno que atrajo las miradas de todos en la sala.
Ariana sintió una presión en su la garganta, miro con rencor a Jonathan, todo este arreglo, el vestido, el maquillaje y el peinado era su culpa. Había llegado temprano al hospital y la llevo a un salón de belleza donde ya la esperaban y la atendieron sin demora.
De ese lugar salió así como estaba disfrazada. Se negó claro que sí, pe