Para mí, el sexo siempre fue una formalidad, una tarea más para mantener a Mark complacido, nunca una fuente de placer propio. Pero ahora, con Drack dentro de mí, la sensación es abrumadora y distinta. Me siento plena, su erección expande mi interior con una fuerza que no lastima, sino que me completa. Tan solo sentirlo abarcando cada centímetro de mi interior me satisface por completo, como si mi cuerpo, desde siempre, hubiera anhelado está conexión.
"¡Muévete, Drack!". Le imploré, una delicio