Mi cuerpo, un malestar insoportable, arde desde las entrañas. Cada intento de abrir los ojos es una batalla contra un peso abrumador. Pero a lo lejos, una voz me atrajo como un imán: Drack. Su tono, una mezcla de desesperación, ruego, anhelo y esperanza, me llama, implora que vuelva, que no puede vivir sin mí. Con un esfuerzo sobrehumano, logré entreabrir los párpados, solo para encontrarme con la oscuridad más absoluta. El pánico me invadió, pero a los pocos segundos, la luz comenzó a filtrars