Que mi luna tomara la iniciativa de besarme es, sin duda, lo más especial que me ha ocurrido despues del instante en que la encontré y la reconocí como mi lazo del alma. Ahora, nuestras bocas se han unido en un beso cargado de deseo y de una hambruna compartida, mientras mis brazos rodean su cuerpo. Ella, cree ser un peso para mí, pero para mi fuerza lobuna, es tan ligera como una pluma, fácil de sostener y manipular. Sus piernas se aferran con fuerza a mi cintura y sus brazos rodean mi cuello.