La atmósfera del club, que minutos antes parecía un refugio de anonimato, se volvió asfixiante con la llegada de Carlos. Su presencia siempre traía una lucidez que Victoria no estaba lista para enfrentar, especialmente cuando él la observaba con esa mezcla de fraternidad y sospecha.
—Te dieron de alta y lo primero que haces es venir a un club —soltó Carlos, acortando la distancia—. Interesante elección.
Victoria esbozó una sonrisa que no llegó a sus ojos.
—Necesitaba… ruido.
—Sí, eso su