Al día siguiente, las puertas del ascensor estaban a punto de cerrarse cuando una voz femenina resonó con fuerza desde el fondo del pasillo, quebrando la quietud del corporativo.
—¡Espere!
Daniel levantó apenas la vista de la pantalla de su teléfono. En el último segundo, la figura de Estefany apareció corriendo a toda prisa, con una carpeta de cuero apretada bajo el brazo y una expresión de evidente urgencia en el rostro. Al detectar el movimiento, los sensores reaccionaron y las puertas met