La mansión estaba sumida en un silencio sepulcral. La mayoría del personal de servicio había terminado sus labores habituales hacía bastante rato, dejando la propiedad en una quietud casi absoluta. Las luces de los candelabros permanecían encendidas en algunos pasillos principales, proyectando sombras suaves y alargadas sobre las paredes desnudas.
Victoria descendió las escaleras principales con una lentitud calculada. Llevaba una mano apoyada firmemente sobre el pasamanos de madera para mant