Por la noche, la noticia llegó a la mitad de la cena, cayendo sobre la mesa como un tajo limpio. Sin advertencias de por medio, sin una discusión previa y, por supuesto, sin someterse a ninguna votación corporativa o familiar. Llegó exactamente como se tomaban casi todas las decisiones importantes en el universo de Daniel Meléndez: de forma unilateral y absoluta.
—Esta noche nos mudamos a la mansión.
Victoria levantó la vista del plato de inmediato, sus ojos encendiéndose con una mezcla de