—¿No tienes empleados aquí? —preguntó Victoria, su voz resonando en el amplio vestíbulo mientras exploraba el lugar con la mirada.
—Vienen de vez en cuando a limpiar —respondió Daniel, cerrando la puerta tras de sí con un sonido sólido que subrayaba su aislamiento—. Pero usualmente, cuando vengo, solo estoy yo.
Victoria recorrió la planta baja. La casa era enorme y lujosa, pero conservaba un estilo rústico que la hacía sentir cálida a pesar de su inmensidad. El diseño interior era impecable