Victoria exhaló, dejando que el aire frío de la madrugada se llevara el último rastro de su indecisión. Habló con una voz que intentaba ser pragmática, pero que cargaba con el peso de una rendición.
—Me iré a vivir con él —soltó. Ante la mirada atónita de su amigo, añadió en un susurro—: Por un tiempo.
Carlos la miró con una mezcla de dolor y decepción, escaneando su rostro en busca de una señal de que estaba siendo obligada.
—No hablas en serio, Lila —sentenció, usando el nombre que solo él