El deportivo se deslizaba por la carretera con la suavidad de un depredador en acecho. El silencio en el habitáculo solo era interrumpido por el paso rítmico de las hojas de papel. Daniel mantenía la vista en el asfalto, pero sus sentidos estaban completamente volcados en la mujer a su lado; quería ver si su intelecto estaba a la altura de su audacia.
—En la guantera hay una carpeta —dijo Daniel, rompiendo el silencio con una voz que destilaba autoridad—. Sácala. Es la auditoría de la nueva f