Estefany salió del elevador apenas un paso detrás de Victoria, siguiéndola por el vestíbulo de mármol con la curiosidad vibrando en cada paso, hasta que logró colocarse a su lado.
—Vamos de compras —soltó Victoria, con una determinación que no admitía réplicas.
Estefany soltó una carcajada espontánea, de esas que solían compartir entre turnos agotadores.
—Amiga, me encanta el plan… pero aún no es día de pago y mi cuenta está en números rojos.
Victoria estuvo a punto de responder con una