18. SOLO NUESTRO
[FRANCESCO]
El viento en Londres es distinto a cualquier otro. No sopla, sino que corta.
Y esta mañana, en la terraza del hotel, corta también por dentro.
Sofía está sentada en uno de los bancos de piedra, envuelta en una chaqueta que no le pertenece —la mía, supongo. Tiene los brazos cruzados sobre el pecho, y la mirada fija en la ciudad que respira abajo.
Camino hacia ella sin hacer ruido.
Cuando se da cuenta de que estoy ahí, no sonríe.
Solo me hace un lugar a su lado.
Nos sentamos en silenc