Un silencio tenso flota en el aire, como si cada mirada esperara que mi respuesta sellara nuestro destino.
Sonrío, y esa sonrisa es una armadura templada por años de humillaciones.
—No sé qué tan fiable sea su informante —digo con voz serena, como quien pone una copa sobre la mesa y la hace vibrar—, pero entre mis opciones jamás ha estado declarar la quiebra y dejar sin pan a quienes dependen de esta casa.
El murmullo se transforma en cuchicheo. Una reportera, afilada como una daga, inclina el