—¿The Brothers, la constructora? —pregunta Adán, con el ceño fruncido, observándome como si hubiese pronunciado un idioma desconocido—. ¿Conoces a los dueños?
—Te sorprenderías, Adán. —respondo con calma, apartando su mano de mi brazo con un gesto firme y elegante. No cedo a su contacto, no cedo a su insistencia. Vuelvo a la sala y me siento junto a Nikolaus, cuya mirada azul me envuelve como un refugio cálido entre tantas hostilidades—. Adric, ganamos el proyecto.
—Felicidades, cariño. —susurr