Eva interviene, y al pronunciar su nombre, siento cómo mi mundo se desmorona aún más.
—Él buscaba realizar una alianza estratégica entre nuestras empresas y quería ver al CEO. —sus palabras suenan firmes, pero hay un brillo especial en sus ojos al mirarlo a él, a Hoffman, el brillo con el que alguna vez me observó a mí y que ahora me rechaza, me aparta, me condena al destierro de su vida—. No sabía que era yo a quién vería, evidentemente.
De pronto, el niño —ese niño que la llama “mami”, que co