Eva Davies.
Lo veo levantarse de la cama y me cubro instintivamente con las sábanas, como si su mirada pudiera desnudarme aún más de lo que ya lo hizo. Vuelve en cuestión de minutos con una jarra llena de agua y un vaso.
Sonrío tímida… todavía no me acostumbro a esa naturalidad con la que se mueve tras amarme, como si todo fuese parte de un mismo acto: hacerme el amor y después cuidarme.
Me sirve un vaso y lo bebo con rapidez, intentando apagar la sed que me dejó su cuerpo.
—Gracias… —susurro,