Eva Davies.
Me miro a mí misma y no me reconozco.
Quizás porque nunca tuve oportunidad de comportarme de esta manera, o porque Nikolaus despertó en mí algo que llevaba enterrado y que ahora, liberado, se niega a volver a las sombras.
Soy distinta desde que lo amo. Distinta, pero más yo que nunca.
Desperté entrada la mañana, con el recuerdo vivo de lo que compartimos la noche anterior. El calor de sus manos, la intensidad de sus besos, el instante en que mi corazón se entregó sin reservas. Y, si