Hoy, mi pequeño Niklaus cumple una semana de vida, y por fin podemos dejar atrás las paredes del hospital. El trato ha sido cálido, casi familiar, pero mi alma suspira por el regreso a casa, por la intimidad de mis propios rincones, por el aroma de lo que dejé esperándome.
Tengo seis meses de licencia por maternidad y pienso exprimir cada instante; quizás, incluso, logre terminar en línea las materias que me quedaron pendientes y que no pude congelar a tiempo. Sonrío mientras lo sostengo contra