Olivia.-
Llevo dos días en este cubo gris, respirando un aire que huele a metal viejo y miedo, apreté las manos sobre mi vientre, un gesto inútil, mi bebé mi único trozo de futuro, se ha quedado quieto, siente la energía, lo sé.
Me levanté del catre, tres pasos hasta la pared, tres pasos de vuelta, mi universo se redujo a seis zancadas y la acusación que resonaba en mi mente, homicidio en primer grado.
Laura había venido ayer, tenía los ojos hinchados, ambas no hicimos más que llorar no solo