Madison.-
— No sé cómo ese miserable pudo salir.
— Sobrepoblación y nunca pudieron demostrarle que era el líder de la red guantes de seda, quise hacer algo, pero… no deseaba encontrarme con ese maldito una vez más.
— Sé lo que está buscando, asumo que quiere comenzar de nuevo.
— El collar –susurró Edgar–. Pensé que te habías desecho de él.
— No me conocías tan bien, Edgar, pero Dago sí era difícil engañarlo y oculté el collar por años debo confesar que estuve tentada a venderlo.
— ¿Y ahor