Olivia.-
Aunque atendí la llamada nadie respondió, un miedo se instaló en la boca de mi estómago.
— Charlie, por favor llévame a la empresa –le ordené al chofer.
(…)
Veinte minutos después las puertas metálicas del ascensor se abren, el silencio en este lugar es ensordecedor, sobre todo en el piso donde se encuentras las gerencias principales y la presidencia; todo se encuentra tan solitario, lo único que se escuchan son mis pasos a través del pasillo, voy directamente hasta la oficina de